Grooming y vacío legal: el fiscal Pablo Martín advierte sobre el acecho en las redes

Tras el caso de una niña de nueve años contactada por un predador, el titular de la UFI de Delitos Informáticos analiza los riesgos de la hiperconexión y la urgencia de actualizar las leyes.
 
 
Locales20/04/2026Francisco OtiñanoFrancisco Otiñano

Entrevistas para portada de diario (4)
Pablo Martín Fiscal UFI

El avance de la tecnología en la vida cotidiana de los más chicos ha generado un escenario de exposición que muchas veces supera la capacidad de respuesta de los adultos y de la propia justicia. El doctor Pablo Martín, al frente de la UFI de Delitos Informáticos, puso el foco en esta problemática a raíz de una investigación reciente que involucra a una menor de nueve años. El caso, que se inició con un contacto en TikTok, derivó hacia una plataforma de difícil rastreo denominada Zangui, alojada en Europa del Este y con "cifrado militar", lo que permite a los agresores evadir los controles internacionales habituales. Esta situación desnuda una realidad inquietante: los predadores se mueven con una velocidad y sofisticación que obligan a repensar las estrategias de cuidado.

Para el fiscal Martín, estamos ante un caso "clásico de grooming", un delito tipificado en el artículo 131 del Código Penal donde un adulto se hace pasar por un menor para contactar a un niño o niña con fines sexuales. Sin embargo, el funcionario advierte que la justicia corre en una "carrera desigual". Mientras el software evoluciona en minutos, el marco legal suele quedar rezagado. "Hoy lamentablemente el ciberbullying no es delito", explica Martín, señalando uno de los tantos vacíos legales que persisten, junto con la falta de regulación específica para las imágenes creadas con inteligencia artificial que suplantan identidades.
La entrega de un dispositivo móvil a un hijo suele hacerse por una cuestión de seguridad o comodidad, pero el fiscal advierte sobre los peligros de un acceso sin supervisión. Según su mirada, el problema no es el acceso en sí, sino el "acceso controlado". En este sentido, recomienda enfáticamente el uso de herramientas como Family Link para configurar los dispositivos según la edad del usuario. "Si mi hijo tiene 9 años, no le puedo dejar que instale TikTok porque TikTok no está permitido para menores de 13", enfatiza el fiscal, remarcando la responsabilidad de los padres en la configuración de la privacidad y el tipo de interacciones permitidas.
Más allá de la persecución penal, Martín destaca que la clave fundamental es la prevención y la difusión. Desde el Ministerio Público Fiscal se están impulsando campañas de concientización, incluyendo la producción de videos para ser proyectados en las escuelas, dirigidos tanto a alumnos como a docentes y padres. El objetivo es brindar herramientas para que el tema se hable en casa y en el colegio, generando una red de contención que permita a los chicos saber cómo defenderse. El fiscal sostiene que la educación digital debe partir del hogar: "Si yo me desentiendo de lo que hace mi hijo y le doy un dispositivo y el chico está conectado 3, 4, 5 horas... después no puedo pretender que actúe normalmente".
La complejidad del entorno digital requiere un compromiso integral. Aunque existen proyectos de ley para crear fondos destinados a la difusión y protección de las víctimas, la rapidez del fenómeno tecnológico exige una vigilancia constante. Martín incluso recomienda observar experiencias internacionales de control de contenidos, mencionando dilemas éticos sobre quién determina qué se muestra en las redes. En definitiva, la lucha contra el grooming y otros delitos informáticos no se agota en la fiscalía; es una tarea que comienza en la pantalla de cada celular y en el diálogo cotidiano dentro de cada familia.
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