
Saltearse comidas por trabajo y falta de dinero: la alarmante realidad que impacta en la salud de los argentinos
Santiago Linares
Un reciente informe, elaborado por la Universidad Católica Argentina, reveló que un alto porcentaje de personas (83.5%) se saltea comidas por cuestiones económicas y por falta de tiempo, una situación que impacta tanto en adultos como en niños y que genera preocupación entre los profesionales de la salud.
En comunicación con Reporte Elemental, la nutricionista, Arabela Sánchez, explicó que uno de los principales problemas que observa en consultorio es la falta de organización en la alimentación diaria, muchas veces producto de extensas jornadas laborales que dificultan cocinar y planificar comidas saludables. En ese sentido, destacó que la planificación semanal puede ser una herramienta clave. Organizar los menús permite realizar compras más eficientes y ahorrar dinero, además de facilitar la preparación anticipada de alimentos.
Entre las opciones recomendadas mencionó alimentos rendidores y económicos como arroz y legumbres, que pueden cocinarse el fin de semana y conservarse en la heladera para consumir durante la semana. En cambio, advirtió que carnes, pescados y huevos cocidos deberían consumirse dentro de las 24 horas por cuestiones de seguridad alimentaria, o bien conservarse congelados. Sánchez también remarcó la importancia del momento de la comida y señaló que muchas personas almuerzan frente a la computadora, lo que genera una desconexión con el acto de alimentarse. “Cuando la persona come trabajando, suele hacerlo rápido y sin prestar atención. Eso puede provocar que al poco tiempo vuelva a tener hambre porque el cerebro no registra adecuadamente la comida”, explicó.
Además, indicó que la falta de pausas laborales y de tiempos adecuados para comer puede generar estrés sostenido, ansiedad y alteraciones en la relación con la comida, lo que a largo plazo puede afectar la salud nutricional y general. Como posibles soluciones, recomendó que los lugares de trabajo faciliten espacios adecuados para comer, con elementos básicos como heladera y microondas, y que se implementen pausas organizadas para que los trabajadores puedan alimentarse correctamente sin afectar la productividad.
Finalmente, sostuvo que el tiempo mínimo recomendable para una comida tranquila debería ser de entre 15 y 20 minutos, ya que eso permite comer con calma, masticar bien y mejorar la digestión. Instando a las instituciones y empresas a brindarles ese espacio de alimentación a sus empleados. A pesar del contexto económico complejo, la especialista consideró que con organización y pequeños cambios es posible mejorar los hábitos alimentarios y sostuvo que "siempre existen alternativas para intentar una alimentación más saludable".


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