De empresaria textil a conductora de apps: el duro testimonio de una pyme que cerró tras la apertura de importaciones

Sofía Berea, dueña de una fábrica que llegó a emplear a más de 10 personas, relató cómo la caída del consumo y la competencia externa la llevaron a la quiebra. Hoy trabaja con Uber y Didi para sostener a su familia.
Nacionales20/03/2026Daiana CoriaDaiana Coria
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El cierre de pequeñas y medianas empresas continúa generando impacto en distintos sectores productivos del país. En ese contexto, el testimonio de Sofía Berea, una empresaria textil de Buenos Aires, expone en primera persona las consecuencias de la crisis que atraviesa la industria.

Berea era propietaria de una fábrica dedicada a la confección de indumentaria técnica para sectores como el petrolero y minero. Su empresa funcionaba en un edificio de tres pisos, con entre 8 y 11 empleados registrados, y producía prendas de alta complejidad, como mamelucos ignífugos con especificaciones de seguridad.

Sin embargo, la empresaria aseguró que la apertura de importaciones, sumada a la caída del consumo interno, volvió inviable la continuidad del negocio. “Me pedían que bajara los precios de producción y era imposible sostenerlo con los costos que tenía”, explicó. Finalmente, debió cerrar la fábrica.

El impacto no fue solo personal. Según relató, la decisión afectó también a sus trabajadores y al entramado económico que giraba en torno a la empresa. “No fui solo yo: eran más de 40 personas contando las familias de mis empleados, además de los comercios del barrio que vivían de ese movimiento”, señaló.

El caso tomó relevancia nacional tras viralizarse un video en redes sociales, donde Berea contó su historia. A partir de allí, también recibió una fuerte exposición pública, incluyendo críticas y ataques en redes. “Me han deseado desde que me pise un camión hasta que me agredan. Es mucha maldad”, expresó.

Actualmente, su realidad es muy distinta. Para sostener a su familia, trabaja como conductora en aplicaciones de transporte. Su rutina diaria combina el traslado de pasajeros con el cuidado de sus hijos. “Paso de manejar una empresa a manejar un auto. Es un cambio total de vida”, resumió.

En ese nuevo rol, además, toma contacto directo con la situación social. “Veo gente durmiendo en la calle, familias en cajeros automáticos, personas que no llegan a fin de mes. Es desesperante”, describió sobre la realidad en la Ciudad de Buenos Aires.

Berea también hizo una autocrítica sobre su decisión electoral. “Lo voté como un voto bronca y me equivoqué. Pero esto le puede pasar a cualquiera que tenga un negocio”, reflexionó.

Mientras reconstruye su vida laboral desde cero, la ex empresaria deja un mensaje marcado por la experiencia: “Nadie que trabaja 12 horas merece no llegar a fin de mes. No merecemos vivir así”.

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