
Crisis de insumos y falta de tambos: los desafíos de una PyME sanjuanina que apuesta a la producción de yogur
Daiana Coria
En un contexto económico complejo, marcado por el encarecimiento de insumos y la caída de la producción primaria, las pequeñas y medianas empresas lácteas de San Juan enfrentan serios desafíos para sostener su actividad. Así lo expresó Luis Fullana, propietario de la fábrica de yogur Ricogurt, quien describió un escenario atravesado por altos costos, falta de financiamiento y escasez de tambos en la provincia.
“Desde que empezamos en 2014 siempre hemos tenido dificultades, ya sea por aumentos o por faltantes de insumos”, explicó Fullana, y puso como ejemplo reciente el incremento del precio del azúcar debido a factores climáticos. A esto se suma la imposibilidad de acceder a maquinaria que permita abaratar costos de producción.
Uno de los principales problemas que atraviesa el sector en San Juan es la casi desaparición de los tambos. Según relató el empresario, su propia familia debió cerrar su establecimiento por la falta de lugares donde colocar la leche. “Si tenías una vaca más, ya era un problema”, señaló.
Ante este panorama, la empresa decidió reconvertirse y apostar a la industrialización, con el objetivo de generar una “usina” que permita a los productores vender su materia prima. Actualmente, la planta tiene capacidad para recibir hasta 3.000 litros de leche diarios, aunque gran parte de los insumos aún deben traerse desde otras provincias.
En cuanto a la comercialización, Fullana destacó el rol del Estado en la articulación con cooperativas y comedores, lo que permite garantizar una demanda estable. “Tener una venta mensual fija, aunque sea pequeña, ayuda mucho a sostener la estructura”, afirmó.
La fábrica cuenta actualmente con 16 empleados y, si bien tiene potencial para expandirse, el empresario remarcó la necesidad de ser cauteloso ante los costos laborales y la incertidumbre económica. “Podríamos generar más trabajo, pero hoy hay que ser muy prudentes para poder sostenerlo”, advirtió.
Otro de los diferenciales que destacó Fullana es la calidad del producto. Aseguró que sus yogures se elaboran exclusivamente con leche, sin aditivos ni “estiramientos”, a diferencia de algunas grandes marcas. Además, la empresa avanza en la implementación de normas de calidad y en un proyecto de autosustentabilidad energética.
De cara al futuro, Ricogurt busca ampliar su línea de productos —incluyendo mozzarella y nuevas variedades de yogur—, aunque el acceso al financiamiento aparece como una de las principales limitantes. “Cada desarrollo implica una inversión importante y compras mínimas que no siempre son fáciles de afrontar”, explicó.
Finalmente, el empresario planteó la necesidad de fortalecer la producción local y fomentar la formación técnica, incluso con proyectos vinculados a escuelas agrotécnicas. “La idea es que quien quiera producir leche sepa que ya tiene a dónde venderla”, concluyó.


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