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El transporte sanjuanino suma otro foco de conflicto: la UTA declaró el estado de alerta y no descarta medidas

La Unión Tranviarios Automotor (UTA), seccional San Juan, anunció que desde este 4 de noviembre se encuentra en estado de alerta y asamblea permanente. El conflicto con la Cámara Empresaria ATAP tiene como eje diferencias salariales correspondientes a julio y agosto y dos cuotas de un adicional no remunerativo que todavía no fueron abonadas. Por ahora no se anunció un paro, pero el escenario vuelve a encender las alarmas entre trabajadores y usuarios del transporte público.

El comunicado de la UTA
El comunicado de la UTA

El transporte público de San Juan vuelve a caminar por una zona de incertidumbre. Cuando todavía persisten los cuestionamientos por el funcionamiento del sistema, los costos del servicio y las dificultades para sostener su prestación, ahora aparece un nuevo frente de conflicto: la deuda salarial que reclaman los trabajadores del volante.

A través de un comunicado fechado este 4 de noviembre, la UTA San Juan informó que resolvió declararse en estado de alerta y asamblea permanente ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo con la Cámara Empresaria ATAP.

El reclamo tiene un componente concreto: las diferencias salariales correspondientes a los meses de julio y agosto, además de dos cuotas de un adicional no remunerativo que, según sostiene el sindicato, permanecen adeudadas.

La decisión no significa, por el momento, que haya un paro confirmado. Sin embargo, el estado de alerta y las asambleas permanentes constituyen una advertencia de que el conflicto podría escalar si no aparece una solución.

El dato no es menor. La preocupación alcanza especialmente a los servicios de corta y media distancia, donde cualquier medida de fuerza puede repercutir directamente en miles de sanjuaninos que dependen diariamente del colectivo para trabajar, estudiar o trasladarse.

UN SISTEMA QUE NO ENCUENTRA ESTABILIDAD

El transporte sanjuanino arrastra una discusión mucho más profunda sobre el financiamiento del sistema, los costos operativos, las compensaciones, las gratuidades y el valor del boleto. Mientras las empresas advierten sobre las dificultades económicas para sostener los servicios, los trabajadores reclaman que se cumplan los compromisos salariales y los usuarios terminan expuestos a una incertidumbre que se repite.

La pregunta vuelve a instalarse: ¿quién está garantizando que el transporte público funcione con previsibilidad en San Juan?

Por ahora, la UTA puso sobre la mesa su reclamo y dejó planteado el estado de alerta. La pelota está nuevamente del lado de la negociación entre el sindicato y los empresarios.

Pero hay algo que no debería perderse de vista: detrás de cada discusión salarial, cada diferencia de costos y cada conflicto empresario hay miles de sanjuaninos que necesitan que el colectivo llegue, que cumpla sus horarios y que el servicio no se convierta en una nueva preocupación cotidiana.

El transporte no puede vivir permanentemente al borde del conflicto. Y mucho menos pueden ser los pasajeros quienes terminen pagando las consecuencias de una discusión que todavía no encuentra una salida.

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