La apuesta de Orrego que quedó expuesta a la tormenta con un riego país en 710 puntos

La economía argentina atraviesa una tormenta financiera con el riesgo país en máximos anuales, mientras San Juan intenta sostener una apuesta de financiamiento externo en un contexto adverso. Un enfriamiento de la economía nacional resentirá el flujo de fondos nacionales.
Locales20/10/2026Redacción El TribunaRedacción El Tribuna

Riesgo país en alza
Analistas locales consideraron que salir al mercado con una tasa cercana al 10% anual en dólares fue una apuesta de alto riesgo.

El riesgo país argentino trepó a 710 puntos básicos este martes 20 de octubre en Wall Street y los mercados locales, impulsado por un nuevo desplome de los bonos soberanos. El indicador que elabora JP Morgan escaló 35 unidades en una sola jornada y acumula un alza de 185 puntos en el último mes. La disparada encendió alarmas inmediatas sobre la viabilidad financiera del bono por 600 millones de dólares que el gobierno de San Juan colocó semanas atrás en la Bolsa de Nueva York.

Las consultoras privadas analizan que "la escalada no da tregua"  y sostienen que "el indicador tocó su mínimo anual de 403 puntos el 10 de julio y desde entonces acumuló un avance de 307 unidades". En este contexto, según analiza JP Morgan Chase, el clima internacional empuja fuerte: la tasa del bono del Tesoro norteamericano a 10 años ronda el 5,15% y el petróleo opera en niveles elevados, con el Brent superando los 106 dólares en las últimas semanas. 

En el plano interno, las dudas sobre la acumulación de reservas del Banco Central y la debilidad del consumo suman incertidumbre. Los activos locales pierden valor y los inversores exigen retornos cada vez más altos para prestarle dinero a la Argentina.

Los analistas privados marcan varios frentes de impacto: 1) Se complica el refinanciamiento de vencimientos soberanos para 2027; 2) Crece la presión sobre el dólar contado con liquidación y el MEP; 3) Los títulos públicos y las acciones sufren caídas continuas y 4) El encarecimiento del crédito golpea tanto a las empresas como a las provincias. El resultado directo es un freno sobre la inversión privada y la actividad económica general.

En ese tembladeral financiero se recostó la decisión sanjuanina, según analistas locales. El 24 de septiembre la provincia volvió a los mercados internacionales de deuda tras 27 años de ausencia. Emitió un bono por 600 millones de dólares a una tasa que rozó el 10% anual en moneda dura: el cupón cerró en 9,55% y el rendimiento en 9,875%. Según anunció el gobierno de Orrego, los fondos se destinarán a obras de infraestructura y compromisos fiscales. 

Mientras distritos como la Ciudad de Buenos Aires (CABA) prefirieron no salir a buscar financiamiento en este contexto, San Juan se lanzó a la plaza neoyorquina respaldado en su histórico equilibrio fiscal que sostuvieron durante 20 años los dos gobierno peronista como los de José Luis Gioja (2003-2015) y Sergio Uñac (2015-2023). La provincia cerró 2025 con un superávit financiero del 4,8% .

El deterioro del contexto soberano altera los cálculos del Estado provincial. Un analista local sostuvo que "si bien la provincia mantiene sus cuentas ordenadas, el rendimiento de los papeles de deuda cae en el mercado secundario" y aseguró que esto determinaría que San Juan hoy "enfrentaría costos prohibitivos para cualquier eventual refinanciación. A mediano plazo, el servicio de esa deuda demandará una tajada relevante del presupuesto en dólares". La provincia depende en un 75% de la coparticipación federal, "de modo que un enfriamiento de la economía nacional resentirá el flujo de fondos que llega desde la Nación", finalizó diciendo.

El impacto para la vida cotidiana de los sanjuaninos se desplegará en dos tiempos. En el mediano plazo, el encarecimiento del crédito restringirá el financiamiento para las pymes locales y paralizara planes de expansión comercial o industrial. A largo plazo, si las tasas internacionales siguen elevadas y la actividad no arranca, el Estado provincial tendrá que apretar las clavijas presupuestarias para cumplir con el servicio de la deuda. 

La gran apuesta para cubrir esos compromisos radica en el despegue de la producción metalífera de cobre. San Juan concentra más del 50% de las inversiones comprometidas bajo el RIGI, según cifras oficiales. Si los proyectos mineros se demoran o no maduran a tiempo, el peso del endeudamiento condicionará la inversión en obras públicas esenciales y servicios provinciales.

El análisis al que arriba los especialistas financieros locales es determinante: "salir al mercado con una tasa cercana al 10% anual en dólares fue una apuesta de alto riesgo". El orden fiscal, de 20 años, le dio a San Juan la credibilidad necesaria para captar los 600 millones de dólare. La demanda superó los 1.037 millones de dólares y participaron 67 fondos de inversores. Sin embargo, "colocar deuda en moneda extranjera en medio de una tormenta financiera nacional deja a la provincia expuesta a variables que no controla", finalizan diciendo. 

La jugada dio liquidez inmediata, pero dejó una vara financiera muy alta que dependerá de la velocidad de la minería y del rumbo macroeconómico del país. En ese contexto, se corre el peligro de dejar en manos de las empresas mineras, y no de los sanjuaninos, el futuro del desarrollo provincial.

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