Amargo despertar en las chacras por la desregulación de la yerba mate

El sector yerbatero sufre una crisis terminal por la pérdida de precio, la falta de controles de calidad y una cadena de pagos completamente rota en el interior misionero.
Nacionales28/05/2026Redacción El TribunaRedacción El Tribuna

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El productor yerbatero Jorge Skripcuk analizó en Elementos FM la dramática realidad que atraviesa el sector agrario en Misiones tras la quita de potestades reguladoras al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). El productor oriundo de Aristóbulo del Valle trazó un paralelismo con la crisis de finales de los noventa y describió cómo las políticas de desregulación asfixian al pequeño productor, destruyen el empleo local y empobrecen la calidad del tradicional producto argentino.

Para Skripcuk, la crisis actual tiene una fecha de inicio clara: diciembre de 2023. La desregulación económica y la apertura a las importaciones desarmaron un esquema de concertación de precios que venía funcionando desde 2002El productor graficó la licuación de su rentabilidad en términos cotidianos: "En diciembre del 2023 nosotros necesitamos 2 kilos de hoja verde de yerba mate para comprar un litro de gasoil. Hoy en el 2026 necesitamos más de 40 kilos de yerba para comprar ese litro de gasoil". Esta brecha hundió a las familias rurales en un pozo financiero del que no pueden salir por sus propios medios.

El impacto de las medidas oficiales no solo golpea los bolsillos, sino también la pureza de lo que llega a las góndolas. Sin el arbitraje y la fiscalización del INYM, los controles de calidad desaparecieron por completoSkripcuk denunció adulteraciones preocupantes en los paquetes comerciales, donde se muelen de forma indiscriminada otras especies. "Procesar un kilo de té, similar a la yerba, le sale mucho más económico que procesar la yerba, por ende lo incorporan en un porcentaje dentro del paquete y hacen su buena diferencia", alertó. En este escenario de descontrol, el eslabón más débil de la cadena sufre además la presión del mercado, donde apenas dos grandes empresas correntinas manejan la comercialización de casi el 50% de la producción total.

A la caída estrepitosa del precio de la materia prima se le suma un fenómeno devastador para la economía de los pueblos del interior: el quiebre absoluto de la cadena de pagos. Los secaderos pagan la yerba canchada con cheques diferidos que, al momento del cobro, son rebotados por la falta de fondos en las cuentas bancarias. El panorama en las localidades misioneras es desolador. "En un pueblito de acá, cerca de mi zona, Campo Grande, en una cuadra había casi 150 millones de pesos de cheques rechazados", ejemplificó con crudeza.

La crisis yerbatera arrastra también a otras actividades regionales como la forestal, la mandioca y el té, provocando el cierre diario de comercios y la migración forzada de cosecheros hacia Brasil en busca de sustento. A pesar de haber llevado sus reclamos ante la Justicia, el Congreso y el propio Ejecutivo, las respuestas oficiales han sido nulas. El dirigente rural apuntó contra los funcionarios que respaldan las medidas económicas desde el desconocimiento absoluto de la realidad agraria.

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