Consumo en caída y deudas impagables alertan sobre colapso financiero

La parálisis de las ventas y la bola de nieve de las deudas familiares exponen un modelo donde el sector financiero se lleva la mayor tajada a costa de la recesión.
 
Nacionales28/05/2026Redacción El TribunaRedacción El Tribuna

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Emilio Furlán, Politólogo

El politólogo especializado en economía Emilio Furlan charló en Elementos FM y analizó el preocupante escenario económico que atraviesa el país, marcado por el desplome del consumo y un endeudamiento que asfixia a los sectores medios y bajos.

El detonante del debate fue el reciente anuncio del Banco Nación respecto a la refinanciación de las deudas de las tarjetas de crédito. Para Furlan, lejos de ser un alivio real, la medida expone una crisis estructural compleja. Según explicó, la tasa por morosidad que convalida el Banco Central roza el 156% anual, cifra que se dispara por encima del 170% cuando se suma el interés compuesto por el pago mínimo. El analista ilustró la gravedad de la situación con un ejemplo alarmante: personas que arrastraban un saldo de dos millones y medio de pesos a fines del año pasado, hoy enfrentan compromisos por 22 millones.

El diagnóstico de la calle es tajante y se traduce en una morosidad creciente tanto en la banca tradicional como en las billeteras virtuales, con niveles que escalan según el perfil del cliente. A criterio del politólogo, la parálisis comercial es el reflejo directo de esta asfixia. "El sistema de crédito está quebrado", subrayó, remarcando que las entidades financieras hoy sostienen sus balances gracias al financiamiento del consumo y no mediante el fomento a proyectos productivos. Esto se traduce en un freno absoluto para las familias, que incluso recurren al plástico para comprar alimentos.

Furlan también comentó sobre la presión fiscal y las recetas recesivas del Fondo Monetario Internacional, focalizadas en aumentar la carga impositiva sobre los monotributistas. El economista alertó que pretender equiparar este régimen al de los autónomos tradicionales solo empujará a millones de trabajadores a la informalidad, configurando lo que denominó "un impuesto al trabajo". En contraposición, remarcó la enorme desproporción impositiva que beneficia a las grandes corporaciones agroexportadoras y plataformas tecnológicas que gozan de exenciones, mientras el ajuste se descarga sobre la renta fija.

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