"Estamos en cero": 140 familia al borde del abismo debido a la crisis económica

El cierre de industrias clave en el sur del país pone en jaque no solo el empleo, sino también el tejido social y las instituciones que sostienen la vida comunitaria en las provincias.
Nacionales27/04/2026Alejandro SánchezAlejandro Sánchez

Elementos FM  brindó declaraciones de Pablo Sigot, un trabajador con 18 años de antigüedad en la empresa Aires del Sur en una charla cargada de emoción y cruda realidad política. Lo que comenzó como un conflicto laboral en la lejana Río Grande, Tierra del Fuego, terminó por demostrar los errores de un modelo económico que golpea de lleno en el corazón de la industria nacional. Sigot, que se presentó recientemente ante la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados, destacó el calvario de 140 familias que hoy se encuentran a la deriva tras la quiebra de una firma emblemática de aires acondicionados. La situación es un reflejo de un país donde las nuevas medidas políticas han transformado la estabilidad en incertidumbre, dejando a los trabajadores como el eslabón más débil de una cadena que se corta por lo más delgado.

Pablo describió una realidad devastadora para muchos trabajadores de la zona: "Hace cuatro meses que la empresa desapareció... estamos en cero", sentenció con una voz llena de tristeza e indignación. Los trabajadores no solo dejaron de recibir sus salarios, sino que ni siquiera han sido indemnizados, quedando atrapados en un limbo legal que les impide incluso cobrar subsidios por desempleo.  Pero este escenario de asfixia económica no es un hecho aislado,  es el resultado directo de decisiones gubernamentales como la apertura indiscriminada de importaciones y la quita de incentivos industriales. Para Sigot estas medidas están provocando una "destrucción masiva de la industria nacional" que afecta a sectores metalúrgicos, textiles y automotrices por igual.

El impacto de este desmoronamiento económico trasciende las paredes de la fábrica y golpea el funcionamiento de las instituciones civiles y los espacios comunes del barrio. Cuando el sueldo no llega, el club de barrio deja de recibir la cuota, los chicos pierden su lugar de contención y el vecino se recluye en la urgencia de la supervivencia. Sigot declaró que en una ciudad pequeña como Río Grande, la fábrica funciona como un motor que alimenta todo lo demás. Sin ese sustento, los espacios de encuentro vecinal y social se vacían, perdiendo su rol fundamental como refugio para la juventud. En este contexto de crisis, muchos trabajadores se ven obligados a "reinventarse" en tareas precarias como el Uber o las changas, aunque el crudo invierno fueguino vuelve casi imposible cualquier actividad de este tipo.

Muchos operarios llegaron desde provincias como San Juan, Misiones o Tucumán buscando una "mejor calidad de vida" que hoy se evapora. "Para mí ellos son familia", explicó Sigot al referirse a sus compañeros, quienes han sido su único sostén emocional tras quedarse solo hace tres años. La única salida que encuentran algunos es vender sus vehículos o sus casas para regresar a sus provincias de origen, desarmando proyectos de vida de casi dos décadas.

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