
El comercio sanjuanino resiste mejor que otras provincias, pero las ventas no repuntan
Santiago Linares
El comercio en San Juan atraviesa un escenario complejo, aunque con una particularidad: dentro de un contexto nacional adverso, la provincia logra posicionarse en una situación relativamente mejor que otras regiones del país. Así lo expresó Hermes Rodríguez, presidente de la Cámara de Comercio de San Juan, quien participó recientemente de un encuentro con referentes de todo el país. “No escuché a nadie decir que está bien. En muchos lugares la situación es caótica, con cierres masivos y caídas de ventas mucho más profundas que las nuestras”, afirmó.
En comparación con provincias como San Luis, Catamarca o incluso Salta —a pesar de su perfil turístico—, el comercio sanjuanino logra sostenerse. Uno de los factores que explica esta diferencia es el pago en tiempo y forma de los salarios estatales, un elemento clave en economías regionales donde el empleo público tiene un peso determinante.
Sin embargo, esto no alcanza para revertir la tendencia negativa. “Llevamos catorce meses consecutivos de caída en las ventas”, advirtió Rodríguez, al tiempo que remarcó que el principal problema es la pérdida del poder adquisitivo. “Se pueden hacer promociones, ofrecer créditos, pero si la gente no tiene plata, no compra”, sintetizó. A este panorama se suma la presión fiscal, que sigue siendo uno de los reclamos históricos del sector. Según el dirigente, no hay señales claras de una reducción impositiva en el corto plazo, lo que agrava la situación de las pymes y comercios.
Otro de los grandes obstáculos es el acceso al crédito. Las altas tasas de interés hacen que el financiamiento sea prácticamente inaccesible, limitando tanto el consumo como la inversión. “Hoy es casi imposible acceder a crédito”, señaló. Frente a este escenario, las expectativas del sector están puestas en dos factores: por un lado, una eventual reactivación de la microeconomía que permita recuperar el consumo; y por otro, el impacto que podría generar la minería en la provincia.
“Estamos muy esperanzados en el derrame que pueda dejar la minería, como ya ocurrió en el pasado”, explicó Rodríguez. Recordó que en ciclos anteriores esta actividad impulsó el crecimiento del comercio, con la llegada de grandes empresas, bancos y nuevas inversiones. No obstante, también advirtió sobre los riesgos de ese modelo, tomando como ejemplo lo que ocurre en regiones como Neuquén, donde el desarrollo petrolero generó desequilibrios en los precios y en el acceso al consumo para quienes no forman parte del sector.
En ese sentido, destacó la importancia de fortalecer herramientas locales como el “Compre Sanjuanino”, que busca proteger la producción y el comercio de la provincia frente a la llegada de grandes capitales externos. Mientras tanto, el presente sigue siendo desafiante. El objetivo inmediato es sostener la actividad y evitar cierres, en un contexto donde la recuperación aún no llega. Porque, como resumió el propio Rodríguez, el problema de fondo sigue siendo el mismo: “Si no hay plata en la calle, el comercio no se mueve”.



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