"Mi mamá tuvo que darnos otra identidad para protegernos" el testimonio del hijo de un sanjuanino desaparecido que revive el horror de la dictadura

Guillermo Rodríguez relató en primera persona el fusilamiento de su padre en 1975 y las secuelas que dejó el terrorismo de Estado en su familia. Su historia vuelve a poner en foco el reclamo de memoria, verdad y justici
Nacionales20/03/2026Daiana CoriaDaiana Coria
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En el marco de diversas actividades por  el Día Nacional de la Memopria por la Verdad y la Justicia que se conmemora cada 24 de marzo para recordar a las víctimas de la última dictadura cívico-militar (1976-1983). Guillermo Rodríguez, integrante de la agrupación HIJOS, compartió un testimonio atravesado por el dolor, la memoria y la búsqueda de justicia. Es hijo de Guillermo Edilio Rodríguez, uno de los cinco trabajadores fusilados en 1975 en un hecho conocido como la “Masacre de Luján”.

Durante la entrevista, explicó que su padre fue asesinado meses antes del golpe de Estado de 1976, en un operativo que en aquel momento fue presentado como un enfrentamiento armado. “Salió en todos los medios que había sido una balacera, que eran terroristas armados. Pero con los años y en democracia se demostró que fue un fusilamiento”, afirmó.

Rodríguez recordó que en 2023 se llevó adelante un juicio federal en el que los responsables que aún estaban con vida fueron condenados. “Fue un juicio legítimo, de lesa humanidad, donde se corroboró lo que realmente pasó”, señaló.

El impacto de ese crimen marcó profundamente a su familia. Su madre fue secuestrada y sometida a torturas, mientras que él y sus hermanos, siendo muy pequeños, quedaron a merced de terceros. “Yo no tenía cinco años, mi hermana era muy chiquita y mi hermano un bebé de 15 días. Nos dejaron con una vecina mientras a mi mamá la secuestraban”, relató.

En ese contexto, la familia debió huir y vivir en la clandestinidad durante años. “Vivimos escondidos durante toda la dictadura. Mi mamá incluso tuvo que darnos otra identidad para protegernos”, contó. Según explicó, cambiaban constantemente de nombre y de lugar para evitar ser identificados. “A mí me decían de otra manera, mi hermano también tenía otro nombre, y a mi hermana ni siquiera la podíamos llamar por el suyo”, agregó.

Durante su infancia, Rodríguez creció con una versión falsa sobre la muerte de su padre. “Mi mamá nos dijo que había muerto en un accidente. Yo me enteré de la verdad en la secundaria, investigando en diarios viejos. Ahí vi que hablaban de un enfrentamiento, pero no cerraba nada”, recordó.

Ese hallazgo lo llevó a profundizar en la historia familiar y en el contexto de la represión ilegal. “Si supuestamente eran terroristas, ¿por qué ningún policía resultó herido? Era todo un montaje”, cuestionó.

Además del asesinato de su padre, el entrevistado describió las secuelas que dejó la violencia estatal en quienes sobrevivieron. “Hay compañeros de HIJOS que no pudieron soportar lo que les hicieron a sus padres. Muchos terminaron con depresión o se suicidaron”, aseguró. En ese sentido, remarcó que durante años no existió contención psicológica para las víctimas. “Nunca tuvimos acompañamiento, eso no existía cuando éramos chicos”, lamentó.

Rodríguez también hizo referencia a los relatos de tortura que conoció con el paso del tiempo, especialmente los que sufrió su madre. “Nos contó algunas cosas, pero nunca todo. Sabemos que la picanearon, que la golpearon, que incluso simulaban fusilar a su bebé para que hablara”, dijo.

Consultado sobre los discursos actuales que relativizan o niegan los crímenes de la dictadura, fue contundente: “Nos afecta emocionalmente. Son provocaciones muy serias. Nosotros lo vivimos toda la vida”. Y agregó: “Lo único que buscamos es memoria, verdad y justicia. Que esto no vuelva a pasar nunca más”.

En esa línea, cuestionó la circulación de discursos que reivindican el accionar militar. “Cuando dicen que vuelvan los militares, es terrible. Es como justificar lo que pasó, sin haber investigado lo mínimo”, sostuvo.

Por último, dejó un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes: “No me crean a mí, investiguen. Hoy tienen herramientas que nosotros no teníamos. Busquen información, lean, infórmense”.

A cinco décadas del inicio de la última dictadura militar, su testimonio se suma a los que mantienen viva la memoria y refuerzan el reclamo de justicia frente a uno de los períodos más oscuros de la historia argentina.

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