La pobreza trepó al 30% y el Gobierno le da la espalda a las familias endeudadas

Un reciente relevamiento privado reveló que el 87,4% de los trabajadores siente que sus ingresos pierden contra la inflación, en un escenario donde dos de cada tres familias agotan su presupuesto antes del día 20.
Nacionales04/08/2026Redacción El TribunaRedacción El Tribuna

Pobreza
1,3 millones de personas cayeron bajo la línea de pobreza en apenas unos meses, según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA)

La pobreza volvió a subir en la Argentina. Trepó al 30% en el primer trimestre de 2026, empujada por la inflación y el estancamiento salarial, según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), conocido este martes. El mismo día, el Gobierno nacional descartó cualquier ayuda financiera para las familias endeudadas con bancos y entidades de crédito: para el vocero presidencial, Adrián Ravier, se trata de una cuestión que corresponde resolver entre privados. Dos noticias que, juntas, pintan un cuadro social cada vez más ajustado.

El salto estadístico no es enorme: 0,1 punto más que en el último trimestre de 2025. Pero atrás de esa cifra fría hay 1,3 millones de personas que cayeron bajo la línea de pobreza en apenas unos meses. La indigencia también subió, 0,4 puntos, hasta el 6,5%. Contra el mismo período de 2025 los números todavía muestran mejora, cuando la pobreza llegaba al 31,4% y la indigencia al 6,9%. Pero la tendencia a la baja, sostenida desde fines de 2024, se cortó.

El informe también advierte que el golpe pega más duro entre los chicos. El 42,5% de los adolescentes de 13 a 17 años vive en la indigencia. Entre los niños de 5 a 12 años, el número trepa al 40,9%. Muy lejos del 8,5% que se registra entre los mayores de 65 años.

La explicación está en los números de todos los días. La Canasta Básica Alimentaria subió 11,6% en el trimestre y la Canasta Básica Total, 9,6%. Los salarios, en cambio, avanzaron apenas 8,6%, y los registrados todavía menos: 7%. La plata no alcanza. Tampoco ayuda que la informalidad laboral haya trepado 2,2 puntos en el año, hasta el 44,2% de los ocupados, mientras miles de trabajadores quedan sin ningún tipo de cobertura.

Un estudio de la UBA sobre empleo informal, difundido esta semana, coincide con ese diagnóstico. Uno de cada cinco trabajadores argentinos vive en un hogar pobre pese a tener changa o empleo. Entre los que no están registrados, la proporción trepa a más de tres de cada diez. El sector privado, además, acumula la pérdida de más de 235 mil puestos asalariados registrados, un proceso que se aceleró en los últimos meses.

Los números de una consultora privada confirman lo que dice la UCA. Según el Monitor de Opinión Pública de Zentrix, el 87,4% de los argentinos cree que su salario perdió contra la inflación. Apenas el 9,8% opina lo contrario. Seis de cada diez ya agotan sus ingresos antes del día 20 de cada mes, y el 61,9% tuvo que endeudarse en el último semestre, más de la mitad para cubrir gastos básicos del hogar.

Ahí entra la otra cara de la moneda: la respuesta oficial frente a ese endeudamiento creciente. Ravier fue tajante en su conferencia de prensa y remarcó que el rol del Estado se limita a bajar la inflación y las tasas de interés, nunca a poner plata directa en el bolsillo de las familias.

Un día antes, Javier Milei había cerrado la puerta con la misma dureza. "Nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse", dijo el Presidente sobre los millones de argentinos con cuotas atrasadas. Días atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, ya había anticipado la misma negativa.

El argumento oficial apela a un fantasma conocido: el del Plan Platita, al que responsabilizan de haber dejado a más de la mitad del país bajo la pobreza, sin crecimiento por más de una década y con una inflación que superó el 200%. Con esa comparación como escudo, cualquier pedido de auxilio queda asociado al desorden fiscal del pasado.

El propio informe de la UCA marca que la recuperación de los ingresos viene de manera despareja entre los sectores, un desequilibrio que ayuda a explicar por qué la pobreza dejó de bajar. Las familias endeudadas, mientras tanto, siguen esperando una señal que el Gobierno, por ahora, decidió no dar.

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