
Karina Milei no tiene en cuenta a Adorni y reordena el tablero libertario
Alejandro Sánchez
El oficialismo libertario atraviesa un reacomodamiento silencioso en estos últimos días, Karina Milei decidió correrse de la figura de Manuel Adorni y habilitar a Patricia Bullrich como nueva apuesta política en la Ciudad de Buenos Aires. Detrás del movimiento se esconde una ruptura de un vínculo político que hasta hace poco parecía sólido.
Luego de que el Gobierno mostrara un respaldo formal a Adorni en el Congreso, la secretaria de la Presidencia tomó distancia en privado. El jefe de gabinete, golpeado por cuestionamientos patrimoniales, dejó de ser una opción competitiva.
Bullrich no tardó en responder y activó su campaña con un video en redes sociales que la muestra cercana, en movimiento y alineada con el oficialismo. La rapidez no fue casual: buscó ocupar el vacío que dejaba Adorni y consolidarse como la elegida.
El desplazamiento expone un rasgo central del armado libertario: la centralidad de Karina Milei en la toma de decisiones. Su rol no solo ordena candidaturas, sino que también define quién queda dentro y quién pierde lugar. En este caso, el corrimiento de Adorni marca un límite claro para figuras que, aun con visibilidad, no logran sostenerse ante el desgaste público.
Pero la jugada no se agota en la Ciudad. La hermana del presidente avanza en un esquema más amplio, donde prioriza nombres con mayor volumen político. Bullrich en CABA y Diego Santilli en la provincia de Buenos Aires aparecen como piezas clave de una estrategia que combina pragmatismo y control. La lógica es simple: asegurar competitividad electoral incluso si eso implica relegar dirigentes propios.
Este giro también impacta en la relación con el PRO. La irrupción de Bullrich, una dirigente con historia en ese espacio, tensiona cualquier intento de acuerdo en la Ciudad. Jorge Macri queda en una posición incómoda, mientras Mauricio Macri endurece su discurso y busca reposicionarse como alternativa frente al gobierno nacional.
En ese escenario, la ruptura con Adorni no es un hecho aislado, sino parte de una reconfiguración más amplia. Karina Milei parece dispuesta a redibujar el mapa interno del oficialismo, incluso a costa de desplazar a figuras que hasta hace poco eran centrales.
La incógnita, ahora, es hasta dónde llegará ese reordenamiento. Por lo pronto, el mensaje hacia adentro es claro: en La Libertad Avanza, el respaldo político no es permanente. Y quienes no logran sostener su posición pueden ser reemplazados sin demasiado margen de discusión.


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