
Orrego puede hablar de crecimiento; pero los comerciantes hablan de chupetines
Juan Manuel Orrego
La sorpresa de los comerciantes: se vendió lo más barato
Una de las postales que más llamó la atención entre comerciantes sanjuaninos fue el comportamiento de las familias. En lugar de juguetes de mayor valor, ropa o productos más costosos, comenzaron a ganar espacio las alternativas económicas, entre ellas, las golosinas.
"Una bolsa de chupetines de $5.000, puede parecer un gasto pequeño frente al precio de un juguete. Pero alcanza para repartir diez chupetines entre diez chicos" reveló el Presidente de la Cámara de Comercio de San Juan en declaraciones a Radio Colón. Y para sorpresa, agregó: "Son $500 por niño, es decir, una familia que antes podía pensar en comprar un regalo para cada chico ahora también tiene que pensar cómo hacer para que el dinero alcance para todos".
Y ahí aparece una de las imágenes más fuertes de esta crisis comercial: no se dejó de pensar en los chicos; se achicó el tamaño del regalo.
Ese detalle dice mucho más que una estadística. Porque cuando una familia reemplaza un juguete por golosinas, no necesariamente está eligiendo otra cosa. Muchas veces está intentando sostener la tradición de regalar dentro de un presupuesto que ya no alcanza.
Más de ocho de cada diez comercios apelaron a promociones para intentar sostener las ventas. Sin embargo, ni los descuentos ni las cuotas consiguieron modificar sustancialmente el comportamiento del consumidor.
El modelo nacional también llega al mostrador sanjuanino, aunque Orrego hable de "tema nacional" :
El gobierno de Marcelo Orrego decidió desde el comienzo mantener una relación de acompañamiento con la administración de Javier Milei. El propio gobernador defendió las políticas nacionales, respaldó la necesidad de darle herramientas al Presidente y manifestó su apoyo a medidas centrales de su programa.
En 2026 esa cercanía política continuó. El Gobierno nacional informó, por ejemplo, que Orrego trabajó junto a Nación sobre la agenda parlamentaria impulsada por Milei y manifestó su respaldo a reformas promovidas por el Presidente. Eso plantea una discusión que San Juan no puede esquivar.
Porque una cosa es defender el equilibrio fiscal, el orden de las cuentas públicas o la reducción del déficit y otra muy distinta es preguntarse ¿Qué ocurre cuando el ajuste termina llegando a la caja del almacén, de la juguetería, de la zapatería o del pequeño comercio?.
El Gobierno provincial puede argumentar que muchas de las variables económicas son nacionales. Es cierto. Pero también es cierto que la provincia eligió políticamente acompañar ese rumbo nacional. Y cuando ese rumbo tiene consecuencias sobre el consumo, el comercio local también tiene derecho a preguntar qué política provincial existe para amortiguar el golpe. Porque el pequeño comerciante no vive de discursos macroeconómicos, vive de vender, necesita que alguien entre al local, mire una vidriera y diga: "Me lo llevo."
Necesita que una familia pueda comprar un juguete sin tener que elegir entre ese regalo y pagar una factura. Necesita que el trabajador tenga ingresos suficientes para consumir. Y necesita que los costos de mantener abierto un negocio no sean mayores que la capacidad real de vender. Si el consumo se enfría durante meses, no solamente pierde el comerciante.
Pierde el empleado que puede quedarse sin trabajo, pierde el proveedor que vende menos, pierde el transportista, pierde el fabricante y pierde finalmente la ciudad, porque un comercio cerrado es una persiana menos, una familia sin ingresos y una calle con menos movimiento.
El desafío para San Juan ya no es solamente generar obra pública, atraer inversiones o hablar de crecimiento futuro. También es conseguir que el sanjuanino vuelva a tener plata en el bolsillo para consumir hoy.
Orrego ya está en campaña, anticipadamente muestra movimientos con la urna en la cabeza. Pero en esta etapa de la gestión, las infografías, las fotos repetidas y las notas de prensa ya no alcanzan para convencer a nadie. El comerciante necesita algo mucho más concreto: vender. La familia necesita llegar a fin de mes. El trabajador necesita empleo y poder de comprar.
Por eso, si el Gobierno provincial quiere hablar de crecimiento, tendrá que empezar a mostrarlo con hechos y en la calle, no solamente en las redes oficiales. Porque una fotografía puede mostrar una inauguración, una infografía puede mostrar un porcentaje, una gacetilla puede anunciar una política.
Pero ninguna de las tres puede esconder durante mucho tiempo una persiana baja, un comercio vacío o una familia que tiene que elegir entre un juguete y una bolsa de chupetines.



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