Inflación en aumento: fuerte impacto en la canasta básica y el comercio minorista

La reciente evaluación del IETSE sobre la economía y la sociedad, correspondiente a septiembre de 2026, revela una aceleración de la inflación que impacta negativamente en las condiciones de vida de las familias y en el comercio minorista.
Economía04/10/2026Daniel G. SolarDaniel G. Solar

Evolución Canasta Básica Alimentaria
Evolución Canasta Básica Alimentaria - IETSE

El índice inflacionario alcanzó el 2,1% en septiembre, aumentando desde el 1,8% registrado en agosto, lo que interrumpe la tendencia de desaceleración que se había visto en meses anteriores. En términos acumulados, la inflación de 2026 se eleva al 24%, mientras que la variación interanual marca un alarmante 32,8%.

El costo de la Canasta Básica Total (CBT) se sitúa en $2.076.505, lo que define la línea de pobreza para un hogar típico. Por otro lado, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) ha llegado a $1.130.236, estableciendo la línea de indigencia. Estos datos evidencian la cantidad que las familias necesitan para garantizar niveles mínimos de consumo en un contexto inflacionario persistente.

Las estadísticas de ventas en comercios minoristas continúan marcando un panorama sombrío. En septiembre, las ventas de alimentos y bebidas experimentaron una disminución interanual del 8,3%, reflejando las dificultades que enfrentan los hogares para mantener su nivel de consumo. De cara al futuro, un 65,3% de los comerciantes confía en poder continuar su actividad más de 12 meses, mientras que un 18,6% prevé una capacidad de resistencia de entre 6 y 12 meses. Un 10,2% se siente capaz de sostener su negocio entre 3 y 6 meses, y el 5,9% restante no cree que pueda superar los 3 meses.

Casi un tercio de los hogares, el 28,5%, ha tenido que recurrir a préstamos para cubrir gastos esenciales. La capacidad de resistencia se muestra limitada, ya que el 61,3% podría subsistir menos de una semana si se interrumpiera sus ingresos. Otro 32,7% podría sostenerse entre una semana y un mes.

Los datos muestran un alarmante panorama en seguridad alimentaria. Solo el 42,4% de los hogares informó tener acceso completo a los alimentos necesarios. El 57,6% restante enfrenta diversos grados de dificultad. En los hogares con niños, un 28,6% mencionó que algún menor tuvo que reducir la cantidad de comida por falta de recursos. Asimismo, el 39,1% de los adultos voluntariamente disminuyó su consumo para que alcanzara para otros miembros del hogar.

El acceso a financiación sigue siendo crucial para que las familias puedan sostener su alimentación. Un 38,4% de los hogares ha recurrido al fiado, y el 36,5% empleó tarjetas de crédito para financiar sus compras de alimentos. En total, un 88,8% de los hogares depende de alguna forma de financiamiento para lograr acceder a su alimentación.

Los datos recopilados por el IETSE (Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas) reflejan que, a pesar del crecimiento de la inflación, persisten serias fragilidades económicas y sociales. La disminución del poder adquisitivo, la caída en ventas, y la creciente dependencia del crédito complican aún más el panorama, poniendo en riesgo la estabilidad alimentaria de las familias. La situación se torna urgente, demandando un enfoque multidimensional para revertir esta preocupante tendencia.

Fuente: IETSE

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