Salud Mental: la crisis económica golpea duro a los jóvenes y a los sectores populares

Un crudo informe de la UBA advierte sobre el alarmante deterioro psicológico en el país y expone la absoluta desprotección que sufren las nuevas generaciones frente a la incertidumbre y la falta de acceso a la salud mental.
30/06/2026Redacción El TribunaRedacción El Tribuna

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Hay una juventud que vive a la intemperie, desprotegida ante un mercado laboral que los expulsa y proyectos de vida que se deshacen antes de empezar.

Llegar a fin de mes ya no es solo una ecuación matemática que desvela a los economistas; hoy es una pesadilla silenciosa que se mete en las camas de millones de argentinos. El bolsillo aprieta, pero lo que termina crujiendo es la salud mental. Un reciente y alarmante relevamiento del Observatorio de Psicología Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) puso números a un dolor que se respira en la calle: el 6,5% de la población se encuentra en riesgo real de desarrollar un trastorno mental. La vulnerabilidad no se reparte de manera equitativa; tiene blancos fijos: los jóvenes y los sectores de menores ingresos.

El síntoma más inmediato y cotidiano de este malestar es la pérdida del descanso. Casi seis de cada diez argentinos confiesan tener serias dificultades para conciliar el sueño. No poder dormir no es un simple detalle biológico; es el termómetro más fiel del desvelo psicológico. En los barrios populares, donde la precariedad manda, la falta de un buen descanso se vuelve una constante. La investigación de la UBA deja en claro una correlación matemática tan cruel como real: a menores ingresos, los niveles de ansiedad y depresión se disparan de forma exponencial. La escasez material se traduce de inmediato en desamparo emocional.

"El 6,5% de la población se encuentra en riesgo real de desarrollar un trastorno mental"

Pero quizás el dato más desgarrador del informe es el que apunta a las nuevas generaciones. Históricamente asociados a la vitalidad y al futuro, hoy los adultos jóvenes exhiben niveles de angustia, síntomas depresivos y ansiedad marcadamente superiores a los de los adultos mayores. Hay una juventud que vive a la intemperie, desprotegida ante un mercado laboral que los expulsa y proyectos de vida que se deshacen antes de empezar. Esta alarmante falta de red y de perspectivas no es gratuita; el estudio advierte que se traduce directamente en un incremento severo del riesgo suicida en la franja que va de los 18 a los 29 años. El futuro, más que una promesa, se ha convertido en una amenaza.

Cuando se indaga en el origen de estas crisis vitales, el factor económico desplaza a cualquier otra razón existencial. Más de la mitad de los encuestados que manifestaron estar atravesando una debacle personal señalaron deudas acumuladas, salarios de miseria o la falta de estabilidad laboral como los verdaderos desencadenantes. Esto desarma cualquier intento de analizar la psicología humana en un laboratorio aislado: la mente enferma porque la realidad social y laboral está rota.

"Más de la mitad de los encuestados manifestaron estar atravesando deudas acumuladas, salarios de miseria o la falta de estabilidad laboral"

Ante este escenario de naufragio colectivo, la demanda de asistencia psicológica se ha multiplicado en los centros de salud y consultorios. Sin embargo, aquí es donde el laberinto se cierra de forma trágica. El costo de una terapia privada o incluso de los medicamentos se ha vuelto un lujo inalcanzable para quienes más lo necesitan. El sistema público, saturado, no llega a cubrir la demanda. Así, la crisis económica no solo genera el trauma, sino que también bloquea la salida, dejando a los sectores populares y a los jóvenes atrapados en un desamparo total. Cuidar la salud mental en la Argentina de hoy ya no es una cuestión meramente médica, es una urgencia social indispensable para recuperar el tejido humano y la dignidad del porvenir.

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