UOM, Uocra y Smata piden reacción del Gobierno por la crisis industrial

Nacionales 05 de diciembre de 2016
No avizoran mejoras para 2017 en empleo y producción. Hablan de “falta de gestión” y “decisiones”. Martínez indicó que la caída del empleo en el último año en ese sector afecta a unos 90.000 trabajadores.
CGT

“Sin industria no hay país”, cinco palabras que se han repetido a lo largo de la historia argentina. Y tres históricos sindicatos que contienen a trabajadores de sectores decisivos de la industria le piden al Gobierno de Cambiemos reacción y acción.

La UOM, la Uocra y el Smata en diferentes tonos, pero con la misma partitura, ofrecen cifras contundentes de la crisis del sector y exigen medidas, sin optimismo alguno. El metalúrgico Antonio Caló cumplió con llevar a sus trabajadores a Plaza de Mayo para exigir la protección de la industria nacional. La construcción, como madre de cientos de actividades, cayó desde la gama que abarca obra pública hasta llegar a quienes viven de las “changas”, lo dijo Gerardo Martínez (Uocra), las cifras lo avalan. Ricardo Pignanelli, del Smata, alertó que las “pomposas” estadísticas sobre venta de 0 km tienen motor en cuanto a autos importados, mientras la producción nacional sigue en merma.

Los tres jefes sindicales, con diferentes alineamientos respecto de la CGT, si bien Caló y Martínez conviven en Azopardo y Pignanelli milita en el Movimiento de Acción Sindical (MASA), hablan de “falta de gestión” y “decisiones”. Ni qué hablar cuando el Gobierno los invita a la “reconversión” de las actividades como senda de regreso al mundo.

Martínez indicó que la caída del empleo en el último año en ese sector afecta a unos 90.000 trabajadores registrados y pequeños emprendedores. Y planillas en mano, puntualizó que “hay 60.000 despedidos directos afectados por obras de viviendas y pequeñas, tanto de inversión pública y privada, y después debe haber alrededor de 30.000 entre emprendedores y monotributistas, que forman parte de la cadena de la industria de la construcción”.

Nada que no se sepa, se lamentan lejos de los grabadores, pero en la obligación de marcar el termómetro tras un año de gestión neoliberal. La cual, hay que remarcar, era considerada hace un año por algunos empresarios optimistas “como una variante de desarrollismo”. La manta del análisis quedó corta. El tobogán no tiene consuelo para la UOM, “la industria viene en caída libre”, musitan y vociferan en la sede de Alsina casi Bolívar.

“De 250.000 empleos pasamos a 230.000, 231.000”, reflexionó Caló. La cuenta es simple, 20.000 empleos menos y 14.000 suspensiones. Para quien tenga dudas, Caló dejó la invitación de recorrer las fábricas “y mirar la cara a la gente”.

Pignanelli advirtió que “la industria está teniendo una crisis” y consideró que para que haya al menos brotes germinando en 2017 hace falta “una decisión política fuerte por parte del Gobierno, y económica de las empresas”.

Le puso nombre también a la excepción de la regla llamada crisis. “No creo que Toyota es el reflejo de toda la industria, hay crisis”, y confiando en que todavía hay remedios para echar mano precisó: “Creo que hay equivocaciones, no puede ser que se vayan a vender 700.000 unidades y se van a fabricar 420.000”.

Fuente: Diario BAE

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