Duro informe de la BBC por desplome del peso: En un día se devaluó 9%

Economía 04 de mayo de 2018
Muchos temen que las medidas de un ajuste más fuerte anunciadas el viernes enfríen la economía, ralenticen el crecimiento y reduzcan el consumo, que ya viene de capa caída desde que asumió Macri.
Macri

En Argentina, un país acostumbrado a las crisis económicas, hay una suerte de obsesión con el dólar. Y este jueves prácticamente todos hablaban del mismo.

Fue una jornada histórica: desde que existe el peso, 1992, el dólar nunca había estado tan alto. La moneda estadounidense cerró la jornada en 23 pesos, 9% más que el miércoles y 12% más que hace una semana. El viernes, la tendencia se revirtió: el dólar abrió la jornada a la baja después de que el Banco Central y el gobierno anunciaron una serie de medidas para generar confianza y fortalecer el peso.

Pero lo que ocurrió a lo largo de la semana —la pérdida de valor en un día más grande desde que el presidente, Mauricio Macri, eliminó en 2015 el control cambiario heredado de Cristina Kirchner— revela que la economía argentina sigue siendo una de las más frágiles de la región.

Y muchos temen que las medidas de un ajuste más fuerte anunciadas el viernes enfríen la economía, ralenticen el crecimiento y reduzcan el consumo, que ya viene de capa caída desde que asumió Macri.

Los capitales se van al norte

Aunque casi todas las monedas de la región sufrieron devaluaciones durante los últimos días, la de Argentina fue la mayor de todas.

En diciembre, con el objetivo de controlar la inflación y promover las inversiones, Estados Unidos aumentó las tasas de interés de sus bonos, lo que ha producido una fuga de capitales de los mercados emergentes.

Esta semana la Reserva Federal estadounidense anunció que va a mantener su tasa a corto plazo en entre 1,5% y 1,75%. El desplazamiento de capitales, entonces, aceleró su camino hacia el norte. Ante esto, el Banco Central argentino subió las tasas de interés de los bonos locales tres veces en la última semana. La rentabilidad de las inversiones financieras en pesos fue pautada en 40% el viernes, de lejos la tasa más alta del mundo.

El Banco Central dijo buscar estabilidad en el mercado con una medida que intenta darle atractivo a las inversiones en pesos. Asimismo, el Central vendió en el mercado de cambios US$4.800 millones de sus reservas. Y, por su parte, el Ejecutivo empezó el viernes con una rueda de prensa de los ministros de Hacienda y Finanzas, que anunciaron medidas para generar calma en el país y confianza en el exterior.

Por un lado, se anunció una reducción en la meta de déficit primario de 2018 —de 3,2% al 2,7% del Producto Interno— para fortalecer el compromiso del gobierno de ajustarse a lo que piden los mercados. Eso implica, anunciaron los ministros, un recorte del gasto de US$3.200 millones.

"Va a haber una reducción que nos duele en el gasto de obra pública", dijo el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. "Pero el equilibrio fiscal no es negociable. Macri está convencido de esta política", añadió.

Un pasado traumático

No solo la suba del dólar en las últimas semanas, sino la receta de ajuste inspirada en lo que recomiendan instituciones como el Fondo Monetario Internacional, preocupa a muchos argentinos, no necesariamente de oposición.

Tras décadas de enormes devaluaciones que se trasformaron en graves crisis económicas, sobre todo en 2001, el peso perdió credibilidad, muchos argentinos sacaron sus ahorros del país y las inversiones se espantaron.

Cada momento de volatilidad cambiaria acá revive memorias traumáticas, sobre todo si el gobierno de turno está llevando a cabo un proceso de ajuste de corte neoliberal. Las medidas que está aplicando el gobierno —menos gasto, más aumentos— buscan generar confianza internacional para así promover las tan anheladas y anunciadas inversiones extranjeras.

Pero a medida que esas inversiones se demoran o se limitan al sector financiero, aumenta la incertidumbre de muchos argentinos acerca de cómo es que este plan de ajuste macroeconómico se puede traducir en beneficios propios, mundanos y tangibles.

En medio del ajuste

Macri, un empresario de centro-derecha, enfocó su política económica en recuperar la confianza, saldar cuentas con los mercados internacionales, financiar el déficit fiscal con emisión de deuda externa y promover las inversiones para fomentar el empleo y el consumo.

El gobierno ha realizado uno de los aumentos de tarifas de servicios públicos más grandes de la historia reciente del país.

Muchos argentinos están pagando un tercio de sus salarios en servicios, sumado a que la inflación sigue siendo la segunda más alta América Latina después de Venezuela.

En varios sectores los aumentos de sueldos no son tan altos como la inflación, que ahora algunos creen seguirá en aumento debido a la suba del dólar.

El gobierno insiste en que aspira terminar el año con una inflación de 15% (menor al 25% de 2017), pese a que analistas privados la estiman en alrededor de 20 o 25%,

De hecho, el gobierno esperaba terminar el año con el dólar a 21 pesos y acabar su mandato en diciembre de 2019 con el mismo a 23,5.

Pero mientras funcionarios del gobierno, analistas, economistas y periodistas se pasan el día hablando en términos macroeconómicos, el argentino común reduce su preocupación a la factura de gas, que llega cada día más cara.

Macri espera reelegirse en diciembre de 2019 y "devolver la normalidad" a Argentina. Sus aspiraciones, que hasta ahora parecían viables, han sufrido un revés en la semana que termina.

Fuente: BBC.com

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