BCRA no pudo cumplir con meta de inflación y pone en juego su credibilidad

Economía 26 de diciembre
Este año, la suba de precios será 6 puntos por encima del objetivo. El aumento en los servicios públicos y en las naftas impactaron en los índices de inflación que rondó el 23%. Los desafíos del Central para el 2018.
Inflación

De los tres objetivos que el Banco Central se puso para este año, hay uno que no quedó del todo saldado. Logró asegurar la estabilidad y crecimiento del sector financiero, con el crédito a privados creciendo a más del 46% anual, y los bancos pagando tasas positivas por los depósitos, como Federico Sturzenegger reclamaba para que el sistema se consolide en el tiempo. También contribuyó a darle un fuerte impulso a la bancarización, con el desarrollo del dinero electrónico como medio de pago y el avance de operaciones por canales no tradicionales. Pero en la lucha contra la inflación, el más importante de los tres objetivos, el cumplimiento se dio a medias: pudo reducir la suba de precios respecto al fuerte salto que se registró en 2016, pero no consiguió cumplir con la meta para este año, que era que el aumento de precios no supere el 17%.

"Las metas están para cumplirlas", explicaba un economista, que si bien valoraba el trabajo del BCRA en política monetaria, sostenía que el no cumplimiento de las mismas mellaba la credibilidad del ente rector. "Si la inflación terminaba el año en 17% o si el margen de error era de sólo un punto nadie se hubiese animado a criticar a Sturzenegger, por más altas que haya puesto las tasas", agregó, en referencia a las internas que hay con una parte del Gobierno.

En el Banco Central, de todos modos, prefieren hablar del proceso de desinflación y destacan que el mercado cree en esa tendencia, más allá de que no se haya cumplido con la meta.

Sin duda, si la inflación este año hubiera sido del 17%, los empresarios y el Gobierno tendrían ahora un mayor respaldo a la hora de negociar un aumento del 12% para la paritaria, en línea con la meta para el próximo año y que a su vez también ayuda al BCRA a llegar a ese número. En cambio, y en líneas generales, que la inflación cierre 6 puntos porcentuales por encima de las metas le da un mayor margen a los gremios a pedir una suba salarial en base a sus estimaciones y no aferrarse tanto a las metas oficiales. Ahí juega la credibilidad del Central.

Después del intento fallido allá por 2004, cuando Alfonso Prat Gay era presidente del BCRA, éste es el primer año que se utiliza el régimen de metas de inflación en el país y también es cierto que hay que tener en cuenta que hubo demasiados efectos sobre los precios ajenos a la política del BCRA, como el aumento en los servicios públicos o en las naftas. El año que viene el Central tendrá su revancha y buscará que la inflación no supere el 12%, pese a los aumentos de transporte que ya están diseñados y los de servicios públicos que aún restan por aplicar.

No es crucial que no se haya cumplido con la meta de inflación, es verdad. Pero el margen de error que tolera el mercado para el año próximo es mucho menor y lo que está en juego es la credibilidad del BCRA.

Fuente: BAEnegocios.com

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