El Papa Francisco y la reina Máxima juntos

Internacionales 22 de junio de 2017 Por
El encuentro se llevó a cabo en la Biblioteca del Palacio Apostólico.

Todo ocurrió en un clima de total familiaridad a pesar de ser la primera vez que la reina visitaba al Papa.La reunión duró unos 35 minutos,en los cuáles tocaron diversos temas,como el medio ambiente o la lucha contra la pobreza y la migración.

El Papa recibió a los reyes en un ámbito cálido,antes de las 10 a.m.Acompañados por una gran delegación Guillermo junto a Máxima se dirigieron a la Sala del Tronetto,lugar que precede a la Biblioteca,antes hicieron un recorrido por el lugar acompañados por el monseñor Georg Gansewin,quien ocupa el puesto de prefecto de la Casa Ponticia,y un piquete de los Guardias Suizos en el Patio de San Dámaso.

La primera vez que los reyes se encontraron con el Pontífice fue el 19 de marzo de 2013,en su asunción y repitieron la ocasión un mes después en una audiencia privada en la que estuvieron presentes también sus hijas Amalia,Alexia y Ariane.

Tanto en aquellas como en esta la reina siguió al pie de la letra la etiqueta del Vaticano y uso para la ocasión un largo vestido negro,con brazos cubiertos y su cabeza iba cubierta por una mantilla.

Luego de la audiencia,y siguiendo la tradición,el Papa saludó al resto de la delegación,que incluía al canciller holandés Bert Koenders y a la ministra para el Comercio Exterior y la Cooperación Internacional,Lilianne Ploumen.

A la hora de hacer el intercambio de regalos,los reyes sorprendieron a Francisco con un jarrón de tulipanes amarillos y blancos,estas flores son las flores características de ese país.

A su vez el Papa les regaló un antiguo medallón romano con la imagen de San Martín de Tours y una copia de su mensaje mundial para la Jornada Mundial de la Paz que aseguró,estaba especialmente firmado para el y a esto agregó 3 documentos: la exhortación apostólica Evangelii Gaudium,la enciclica Laudato Si y la exhortación apostólica Amoris Laetitia.

Antes de despedirse el Papa mantuvo otra vez,una pequeña charla con los reyes quienes luego se reunieron con el cardenal Pietro Parolin,quien es el secretario del Estado.

La visita de los monarcas finalizó con una sorpresa ,cuando el sacerdote venezolano Arturo Sosa,le entregó al rey Guillermo un bastón de mando que se le atribuye a Guillermo de Orange en una ceremonia en un salón de la Biblioteca Vaticana del Palacio del Belvedere.

La historia cuenta que los católicos se adueñaron de este bastón luego de haber vencido a los rebeldes holandeses protestantes en la batalla de Mookerheide en 1574,si bien lo cierto es que este valiocisimo objeto está en un convento jesuita de Cataluña,fue prestado en forma temporaria al rey Guillermo para que este lo pueda exhibir en el museo nacional militar holandés de Soesterberg desde abril a octubre del próximo año que es cuando se desarrolla la muestra sobre Guillermo de Orange.

Fuente: Diariodecuyo.com.ar

Boletín de noticias