La tarea del macrismo y el déficit de la justicia

Locales 13 de julio Por
El Poder Ejecutivo ha debido navegar en aguas bastante convulsionadas, pero Macri y su equipo han mostrado una cierta capacidad de maniobra. Por su parte, la Suprema Corte no se ha comportado hasta ahora a la altura que las circunstancias que la Nación exigen.
Macri-Justicia

Es obvio que el gobierno de Mauricio Macri se encuentra en medio de serios problemas de distintos tipos. En el área económica, tal vez, localizamos los más sensibles para la ciudadanía, particularmente, los derivados del tremendo aumento de tarifas, que merecen un tratamiento por separado. Pero amén de ellos, se nos ocurre que los inconvenientes de tipo institucional son serios, porque marcan falencias notables en la organización política de la Nación.

El sistema republicano que abraza nuestra Constitución Nacional, prevé, lo sabemos todos, el funcionamiento de tres poderes: EJECUTIVO, LEGISLATIVO Y JUDICIAL. No podemos ser muy exigentes a la hora de analizar cada uno de ellos, cuando Cambiemos lleva solamente menos de ocho meses de gestión, muy poco, por cierto, para emitir opiniones definitivas sobre la tarea del gobierno. Sin embargo, disponemos de realidades que nos dan pautas para esbozar algunas ideas de lo ocurrido hasta ahora a partir del 10 de diciembre pasado.

El Poder Ejecutivo ha debido navegar en aguas bastante convulsionadas, pero Macri y su equipo han mostrado una cierta capacidad de maniobra, aprovechando que no existen mayorías absolutas en las cámaras de Diputados y Senadores. Bajo ese prisma podemos decir que el líder del Pro mostró una faceta interesante, que es la de saber cuándo debe dar un paso atrás para seguir avanzando hacia los objetivos trazados y, sobre todo, sus operadores políticos han tenido el tino suficiente para negociar con los distintos sectores opositores. De ese modo, se logró la aprobación de leyes de gran relevancia, como la del pago a los fondos buitres y la que se refiere al blanqueamiento de capitales y a las modificaciones en el pago de los haberes jubilatorios, tan reclamadas por la clase pasiva. La gran cantidad de votos lograda a favor en los debates de ambos cuerpos legislativos, es un respaldo consistente, aún cuando se debió aceptar modificaciones sugeridas por los bloques opositores.

De manera pues, que podemos afirmar que el Poder Ejecutivo ha comenzado a estabilizarse en medio de todos los inconvenientes que heredó, o que sobrevinieron cuando se pusieron en marcha las medidas para terminar con una forma de gobernar que hizo mucho mal al país, más allá de algunos aciertos que tuvo el kirchnerismo.

En cuanto al Poder Legislativo, vale lo dicho para el Ejecutivo, con el agregado de que el disgregamiento del Partido Justicialista ayuda bastante a quienes gobiernan, por cuanto ya no es el PJ caníbal que fue en la pasada vida política de la Argentina, y eso se ve reflejado en el recinto donde se discuten las leyes. En ese ámbito, hoy por hoy se apunta más al consenso que el enfrentamiento sin cuartel.

Luego de lo explicado anteriormente, no nos queda otra alternativa que afirmar que el Poder Judicial rompe la armonía que debiera existir en la trilogía, debido a que tenemos jueces y fiscales, con la Suprema Corte a la cabeza, que no se han comportado hasta ahora a la altura que las circunstancias que la Nación exigen. Es indudable que la Justicia ha dado muestras de gran apatía, dejadez y escasa dedicación para abocarse a muchos temas de gran importancia que han sido sometidos a su consideración desde varios atrás.

En los últimos meses, este poder se ha visto obligado a actuar luego de que los escándalos sociales y gubernamentales, adquirieron trascendencia en los medios de comunicación y luego de las denuncias de legisladores y políticos interesados en que se llegue a la pacificación y normalización institucional del país, llegando al fondo de la verdad en todos los casos, para dictar con premura las sentencias que correspondieren.

El Poder Judicial deja muchas dudas entre la ciudadanía, que sólo pide castigos para quienes resulten culpables y absolución para los inocentes. Pero el funcionamiento debe ser transparente con gran dedicación, para que vuelva el respeto a los derechos y obligaciones de todos quienes habitamos este suelo argentino.

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